El mercado mundial del azúcar ha entrado en el segundo semestre de 2026 con una dinámica diferente a la observada a principios de año. Aunque la oferta brasileña sigue siendo sólida, el empeoramiento de las perspectivas para la cosecha 2026/27 del hemisferio norte ha reducido significativamente el superávit previsto para el mercado mundial, lo que ha hecho que el equilibrio entre la oferta y la demanda sea menos cómodo. En este contexto, el pico de procesamiento y molienda de caña de azúcar en el Centro-Sur de Brasil cobra aún más importancia para el abastecimiento mundial.
Al mismo tiempo, la definición de la combinación industrial entre azúcar y etanol ha dejado de ser una decisión exclusivamente agrícola para reflejar un conjunto de factores económicos y geopolíticos. El mantenimiento de los precios del petróleo Brent, impulsado por las tensiones en Oriente Medio y por los riesgos que afectan al flujo energético mundial, influye directamente en la competitividad de los combustibles en el mercado brasileño.
Paralelamente, la persistencia de la inflación mundial, el mantenimiento de tipos de interés elevados en las principales economías y la volatilidad de los tipos de cambio también afectan a las decisiones comerciales de las plantas azucareras y de los agentes del mercado.
A continuación, se presentan algunos de los temas centrales de este análisis:
A pesar de las lluvias que han retrasado parte de la molienda, las perspectivas para la cosecha 2026/27 del Centro-Sur se mantienen prácticamente sin cambios. La previsión se mantiene en 635 millones de toneladas de caña, con un ATR ligeramente superior al esperado inicialmente y una proporción de azúcar cercana al 47,3 %. Si la relación entre los precios del azúcar y del etanol sigue favoreciendo al azúcar, aún existe potencial para ampliar esta proporción a lo largo de la temporada.
Se sigue vigilando la evolución de El Niño, pero su impacto en la región Centro-Sur tiende a ser diferente al observado en otras zonas productoras. Históricamente, el fenómeno presenta una baja correlación con las principales zonas productoras de caña de Brasil. En episodios de mayor intensidad, el aumento de las lluvias en el sur de São Paulo y en Mato Grosso do Sul puede retrasar parte de la cosecha, pero también favorecer el desarrollo de la caña al final de la campaña, lo que contribuye a la productividad de la región.
En cambio, en el norte y el noreste, la situación requiere mayor atención, ya que El Niño suele provocar condiciones más secas y temperaturas elevadas, lo que puede influir en el desarrollo de las próximas cosechas.
En el ámbito internacional, las preocupaciones climáticas se centran principalmente en el hemisferio norte. En la India, la producción se estima en aproximadamente 27,3 millones de toneladas, por debajo de la cosecha anterior, y no se prevé que el país exporte azúcar en 2026/27. Si las condiciones climáticas empeoran, existe incluso la posibilidad de que se realicen importaciones, lo que reduciría aún más la disponibilidad mundial.
En Tailandia, la previsión de que se produzca un fenómeno de El Niño más intenso ha llevado a reducir la previsión de molienda a unos 88 millones de toneladas de caña, con unas exportaciones estimadas de entre 6 y 6,5 millones de toneladas.
Europa también se enfrenta a retos climáticos, con una disminución de la productividad de la remolacha y una creciente necesidad de importaciones, mientras que China mantiene una postura más cautelosa, ampliando su producción nacional y reduciendo su dependencia de las compras en el extranjero.
Este conjunto de factores ha llevado a Hedgepoint a revisar de forma significativa las perspectivas del balance global. El excedente previsto se ha reducido a entre 1,8 y 2 millones de toneladas, frente a las estimaciones cercanas a los 4 millones de toneladas que se barajaban anteriormente.
Aunque el mercado sigue presentando un superávit, la diferencia entre la oferta y la demanda se ha reducido, lo que respalda una perspectiva de precios más firmes, especialmente para los contratos de 2027.
La distribución de los incentivos económicos en el sector azucarero-energético sigue estando fuertemente influenciada por el mercado internacional de la energía. El mantenimiento de los precios del petróleo Brent ejerce presión sobre los precios de la gasolina, lo que aumenta la competitividad económica del etanol en el mercado nacional. Con unos márgenes más atractivos para el biocombustible, crece el incentivo económico para destinar parte de la caña de azúcar a la producción de etanol.
Además, las políticas públicas relacionadas con el mercado de los combustibles también pueden alterar este equilibrio. La posible adopción de la mezcla E32 en la gasolina tiende a ampliar la demanda de etanol anhidro, reduciendo el excedente de azúcar y elevando el nivel mínimo previsto para los precios internacionales. Por el contrario, las posibles subvenciones a la gasolina podrían reducir la competitividad del etanol, lo que favorecería una mayor producción de azúcar por parte de las plantas azucareras.
La rapidez con la que responde el consumo de etanol en las gasolineras depende esencialmente de la relación de precios entre el biocombustible y la gasolina. Aunque el consumidor brasileño es muy sensible a esta paridad, el ritmo de ajuste de la demanda también se ve influido por factores estructurales, como las políticas fiscales estatales, la eficiencia logística y el nivel de renta de la población. Estos elementos determinan la velocidad de salida del producto y, en consecuencia, influyen en las decisiones de las plantas sobre el destino de la commodity.
A pesar de los incentivos que ofrece el mercado energético, la flexibilidad para modificar de forma significativa la combinación industrial sigue estando limitada por factores comerciales. Una parte importante de la futura producción de azúcar ya se ha comprometido mediante operaciones de cobertura en bolsas internacionales y contratos de exportación a largo plazo.
Estas limitaciones reducen la libertad de las fábricas para reorientar rápidamente la caña hacia la producción de etanol, lo que actúa como un importante factor de soporte para los precios del azúcar en bruto. Al mismo tiempo, la reducción de la oferta exportable del hemisferio norte refuerza el papel de Brasil como principal proveedor de equilibrio del mercado mundial, lo que aumenta la importancia de las decisiones de comercialización a lo largo de la campaña.
Gestionar los resultados en el sector azucarero-energético exige adoptar una visión global del negocio, ya que el precio del azúcar en Nueva York, el valor del etanol en las distribuidoras y el tipo de cambio evolucionan de forma conjunta. Cuando el clima o el mercado del petróleo fluctúan, los márgenes de beneficio cambian rápidamente, lo que convierte a los contratos combinados en la única garantía de previsibilidad para la tesorería de las fábricas y los compradores.
Sigue más análisis sobre esta dinámica en Hedgepoint HUB y habla con nuestro equipo para diseñar la protección ideal para tu planificación comercial.