El Niño refuerza las incertidumbres climáticas para la producción global de cacao

Temperaturas por encima del promedio y posibles cambios en el régimen de lluvias mantienen al mercado atento a los impactos del fenómeno en importantes orígenes productores.

Hedgepoint Global Markets
26-jun-2026 11:28:44

El Niño vuelve a estar en el punto de mira de los mercados agrícolas mundiales. Aunque se trata de un fenómeno climático recurrente, sus efectos varían en función de la intensidad, la duración y el momento en que se produce, lo que convierte el seguimiento de las condiciones meteorológicas en una herramienta esencial para productores, exportadores, industrias y demás participantes en las cadenas de materias primas.

Las previsiones más recientes apuntan a la posibilidad de un fenómeno de El Niño activo en los próximos meses, con potencial para prolongarse hasta el verano del hemisferio sur. Los modelos climáticos indican, en este momento, un fenómeno de intensidad moderada, pero que podría ganar fuerza con el paso del tiempo, influyendo en los patrones de temperatura y precipitaciones en importantes regiones productoras de todo el mundo.

Ante este escenario, comprender cómo el fenómeno puede afectar a diferentes cultivos y mercados resulta fundamental para la toma de decisiones. Desde cereales como la soja, el maíz y el trigo hasta materias primas tropicales como el café, el azúcar, el cacao y el aceite de palma, los efectos de El Niño pueden alterar las perspectivas de producción, la disponibilidad global y, en consecuencia, la dinámica de los precios. En este artículo, analizamos los principales aspectos a tener en cuenta para cada mercado y las regiones que deben seguir siendo el centro de atención de los agentes durante los próximos meses. 

Tras meses de alta volatilidad, el mercado global de cacao continúa siguiendo de cerca la evolución de las condiciones climáticas para los próximos ciclos productivos. Según el análisis de Hedgepoint Global Markets, la confirmación de un nuevo episodio de El Niño vuelve a situar el clima entre los principales factores de riesgo para la commodity, especialmente en un momento en que la recuperación parcial de la producción en África Occidental sostiene perspectivas más favorables para el balance global de la cosecha 2025/26.

 

Aunque los movimientos recientes de los precios han sido influenciados por factores técnicos y por el escenario macroeconómico internacional, el mercado sigue siendo estructuralmente sensible a las condiciones climáticas. En este contexto, el comportamiento de las lluvias y las temperaturas en las principales regiones productoras continuará siendo determinante para la producción en los próximos ciclos.

 

El clima sigue siendo clave para la próxima cosecha

Las condiciones climáticas más favorables observadas en los últimos meses, especialmente en relación con la precipitación acumulada, están entre los factores que sostienen la recuperación parcial de la producción en África Occidental, la principal región productora de cacao del mundo. Este escenario refuerza las perspectivas de superávit para el ciclo 2025/26.

 

Aun así, la atención sigue centrada en el desarrollo de la próxima cosecha. Un buen volumen de lluvias en las próximas semanas sigue siendo importante para los frutos que serán cosechados hasta el final de la cosecha intermedia 2025/26, así como para el principal período de floración que dará origen a la cosecha principal 2026/27.

 

Las condiciones climáticas observadas durante este período serán decisivas para definir tanto el volumen como la calidad de los frutos que llegarán al mercado en el próximo ciclo.

El Niño vuelve al radar de los principales orígenes productores

A mediano y largo plazo, la confirmación de El Niño amplía las preocupaciones de los participantes del mercado. El fenómeno tiende a alterar los patrones climáticos globales, elevando los riesgos de sequías, lluvias excesivas, olas de calor y cambios en la actividad de tormentas en importantes regiones agrícolas.

 

En el caso del cacao, los posibles efectos varían según la intensidad del evento y la región analizada. En líneas generales, El Niño puede favorecer condiciones más secas en partes de África Occidental y Central, América Central y el norte de Brasil. Al mismo tiempo, el fenómeno puede aumentar las lluvias en países como Perú y Ecuador, además de algunas áreas del continente africano.

 

Hedgepoint destaca que, en algunas regiones —especialmente en África Occidental—, la respuesta climática a El Niño no es directa, pudiendo verse influenciada por fenómenos regionales como el Monzón de África Occidental y los vientos Harmattan, que son los principales moduladores del clima en la región.

 

El monzón de África Occidental ocurre normalmente entre mayo y octubre, mientras que el Harmattan predomina entre diciembre y febrero. Los efectos de El Niño pueden alterar estos patrones, retrasando el inicio de la temporada de lluvias y prolongando la estación seca, dependiendo de la intensidad y del momento en que ocurra el fenómeno.

Las temperaturas muestran una señal más consistente

Al analizar las últimas cosechas afectadas por El Niño, Hedgepoint observa que los efectos sobre las lluvias no siguen un patrón único entre los principales produtores.

 

Los resultados observados en Costa de Marfil, Ghana y Ecuador muestran que los impactos sobre la precipitación dependen no solo de la intensidad del fenómeno, sino también de las características regionales y de la distribución de las lluvias a lo largo del ciclo productivo.

 

Por otro lado, los datos de temperatura presentan un comportamiento más consistente. En las últimas cosechas marcadas por El Niño, Costa de Marfil, Ghana y Ecuador registraron, en distintos momentos del ciclo, temperaturas superiores al promedio, especialmente durante el principal período de floración.

 

Este comportamiento puede aumentar el estrés de los cultivos, especialmente cuando se combina con una menor disponibilidad hídrica.

 

La respuesta de la producción puede ocurrir con desfase

Otro aspecto observado en el análisis es que la respuesta de la producción al El Niño no parece seguir un patrón lineal, principalmente por tratarse de un cultivo perene.

 

Los datos sugieren que la producción puede reaccionar con un desfase temporal, con pérdidas observadas durante la cosecha impactada por el fenómeno y posibles efectos positivos en ciclos posteriores. Este comportamiento puede estar relacionado tanto con la reasignación de recursos por parte de las plantas como con la forma en que se distribuyen las lluvias a lo largo del ciclo productivo.

 

Según Carolina França, analista de mercado en Hedgepoint Global Markets, a pesar de esta tendencia observada en algunas temporadas, el comportamiento no es homogéneo entre países y cosechas, lo que refuerza que la respuesta productiva depende de la interacción entre el clima local, el calendario fenológico y las condiciones agronómicas específicas de cada origen.

 

“En general, El Niño suele estar asociado a una menor producción de cacao debido al aumento de las temperaturas y a la afectación de la regularidad de las lluvias. Sin embargo, sus impactos varían según la intensidad del evento, el momento en que ocurre dentro del ciclo productivo y su interacción con fases críticas como la floración y el desarrollo de los frutos”, destaca.

 

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El estudio recoge evaluaciones climáticas, perspectivas de producción y los principales factores que pueden influir en los precios y la volatilidad de los mercados, lo que ayuda a las empresas a prepararse para un escenario de mayor incertidumbre.  

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